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sábado, 9 de julio de 2011

Saturno tiene una "gota fría"

Saturno tiene una "gota fría" 





La Gran Mancha Blanca es el apelativo con el que los astrónomos conocen un fenómeno meteorológico único en el sistema solar, una tormenta de proporciones descomunales que se desarrolla en Saturno y llega a alcanzar prácticamente el tamaño de la Tierra. La perturbación se expande hasta rodear todo el planeta formando un anillo de nubes blancas que le han dado nombre. Un grupo de astrónomos liderado por el español Agustín Sánchez Lavega, director del Grupo de Ciencias Planetarias de la Universidad del País Vasco, ha descrito por primera vez el comportamiento de la tormenta y ha constatado que no es superficial, descartando la posibilidad de que sea generada por la radiación solar. Los vientos tendrían su origen en la fuente interna de calor de Saturno.

El trabajo, que ocupa la portada del último número de la prestigiosa revista Nature, establece las primeras hipótesis sobre un fenómeno que ha representado “un desafío a la comprensión”, ya que la tormenta en el planeta anillado, que normalmente se repite cada 29,5 años terrestres, se ha presentado esta vez nueve años antes de lo esperado. Aunque la tormenta se originó en un foco concreto, rápidamente se prolongó en longitud y produjo una distorsión en la atmósfera generando un anillo de nubes blancas que envolvió el planeta en menos de dos meses y perturbó su visión aparentemente tranquila.Según Sánchez Lavega, “a fecha de hoy, más de seis meses después de la erupción de la tormenta, su foco original aunque debilitado sigue activo, lo que representa una sorpresa mayúscula y un desafío en la comprensión de estos violentos sucesos meteorológicos”.

Las imágenes han sido captadas por el telescopio espacial Hubble, la sonda Cassini -que orbita Saturno desde 2004- y telescopios terrestres, y buscan conocer el origen de las tormentas, que según estiman los científicos, está a 250 kilómetros de profundidad en una capa de la atmósfera con vapor de agua. Las tormentas de Saturno son en cierto modo un banco de pruebas de los mecanismos físicos que subyacen en la generación de las tormentas violentas que acontecen en las regiones ecuatoriales y tropicales de la Tierra, o en fenómenos tan cercanos como las llamadas “gotas frías”.

Esta es la cuarta portada de Nature que consigue Sánchez Lavega. Las anteriores, publicadas en 1991, 2003 y 2008, estaban relacionadas con investigaciones sobre Saturno y Júpiter. En este estudio han participado además investigadores de la Universidad Europea Miguel de Cervantes de Valladolid; de la Fundació Observatori Esteve Duran en Seva (Catalunya); del Observatorio de Calar Alto en Almería; de la Universidad de Oxford en Gran Bretaña, y del Observatorio de París en Francia. También ha participado decisivamente una red internacional de observadores coordinados desde la UPV/EHU, que desinteresadamente ha contribuido con la toma de imágenes del planeta.

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Científicos captan una tormenta blanca en Saturno 9 años antes de lo previsto

Científicos captan una tormenta blanca en Saturno 9 años antes de lo previsto 


Investigadores españoles de varias instituciones científicas y universidades han observado la última tormenta blanca de Saturno, que está produciendo grandes manchas blancas en su atmósfera y que tiene lugar regularmente cada 29,5 años, pero que en esta ocasión se ha adelantado casi nueve años.

Se trata de una gigantesca tormenta, conocida popularmente como "gran mancha blanca", que crece hasta alcanzar unos 10.000 kilómetros, casi el tamaño de la Tierra, y supone un fenómeno "único" en todo el Sistema Solar, según explica el Centro de Astrobiología del Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA) de España en un comunicado de prensa.

Los resultados de la investigación, publicados en la revista científica "Nature", han permitido a un equipo de investigadores españoles encabezado por Agustín Sánchez Lavega, de la Universidad del País Vasco (norte de España), profundizar en el conocimiento de la atmósfera de Saturno.

"Las tormentas de Saturno se expanden impulsadas por los vientos y terminan por rodear todo el planeta a lo largo de un anillo de nubes blancas turbulentas", indica Sánchez Lavega en un comunicado del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

Estos fenómenos tienen lugar en Saturno cada vez que este gigante gaseoso completa una vuelta al Sol (29,5 años) y se han producido en cinco ocasiones en los últimos 130 años.

La última de ellas ocurrió en 1990, por lo que los científicos no esperaban otra tormenta igual hasta aproximadamente el año 2020.

El descubrimiento de esta tormenta blanca sorprendió a un grupo de astrónomos aficionados japoneses que anunciaron en diciembre de 2010 la aparición de una mancha muy brillante en las latitudes medias del hemisferio norte de Saturno, el primer indicio de que el fenómeno se estaba repitiendo.

Desde entonces, los investigadores han seguido el desarrollo de la tormenta desde el Observatorio Hispano-Alemán de Calar Alto, en la provincia española de Almería (sur), mediante una técnica especial que permite obtener imágenes de alta resolución espacial, similares a las del telescopio espacial HST.

Seis meses después, el foco original de la tormenta continúa activo, aunque debilitado, lo que ha sorprendido a los investigadores y ha supuesto "un desafío" para la comprensión de estos sucesos.

Según los expertos, la observación de estas tormentas blancas permite profundizar en el estudio de algunos fenómenos meteorológicos de la Tierra, como las tormentas violentas que se producen en regiones ecuatoriales y tropicales, o la denominada "gota fría".

Además del interés intrínseco de esta tormenta, el director del Observatorio Hispano-Alemán de Calar Alto, David Barrado, subrayó, según informa el INTA, que "los gigantes gaseosos del Sistema Solar son verdaderas piedras Rosetta".

El estudio de Saturno y de fenómenos que allí se producen como esta tormenta blanca ayudan, según los expertos, a entender lo que ocurre en planetas ubicados fuera del Sistema Solar o en las "enanas marrones", cuerpos muy fríos con propiedades a medio camino entre las estrellas y los planetas.

Los científicos investigan ahora cómo la débil iluminación solar que llega a Saturno y que atraviesa las capas de nubes de amoníaco que rodean a este planeta logra provocar tormentas de estas magnitudes.

Existen dos teorías para explicar la formación de estos fenómenos: una de ellas defiende que la fuente de energía radica en la luz solar y que se producen vientos "superficiales", mientras que otra mantiene que la energía procede del calor interno de Saturno y que los vientos son "profundos".

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