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jueves, 22 de enero de 2015

La Vía Láctea Podría Ser Un Gigantesco Agujero de Gusano Galáctico (Por Santiago Campillo)

¿Y si nuestra galaxia fuera en realidad un agujero de gusano galáctico? Esta es una de las posibilidades que brinda el modelo desarrollado por un equipo de investigadores de la materia oscura. Una posibilidad que parece de autentica ciencia ficción.





"Si combinamos el mapa de la materia oscura en la vía láctea con el modelo más reciente del Big Bang [...] podemos hipotetizar que nuestra galaxia contiene un agujero de gusano galáctico; y que éste puede ocupar todo su tamaño"
Con estas palabras, que parecen más de una película de ciencia ficción, Paolo Salucci, un experto en materia oscura de Trieste, aprovechaba el tirón de Interstellar para explicar su último hallazgo. Éste, bastante complejo, viene a decir que, según sus cálculos, nuestra galaxia podría presentar un agujero de gusano de un tamaño tan enorme que podría ocupar todo su monstruoso volumen. Es más, mucho más importante, según el estudio, este agujero podría ser "navegable", por lo que podríamos viajar (o incluso estar viajando, lo que es más inquietante) a través de él.

A través de un agujero de gusano galáctico

Lo primero que Salucci se ha apresurado a afirmar es que su equipo no está diciendo que nuestra galaxia sea en realidad un agujero de gusanogaláctico gigante. Lo que sí dice su modelo es que es una posibilidad. La única manera de comprobar este hecho consistiría en comparar dos galaxias medianamente cercanas, cosa que se queda muy lejos de nuestras posibilidades por ahora. El modelo, por tanto, obedece únicamente a cálculos e hipótesis.
Si combinamos el mapa de la materia oscura en la vía láctea con la teoría más reciente del Big Bang para explicar el universo; y si además hipotetizamos la existencia de los túneles espacio-temporales, lo que obtenemos es que nuestra galaxia podría contener uno de estos túneles. Es más, este túnel podría ser del tamaño de la propia galaxia.
En nuestra situación actual, en el albor de nuestra era espacial (o así me gusta pensarlo a mi), casi todo es posible. Nos faltan todavía conocimientos y medios para poder hallar respuestas a temas como éste, así que vivir en una galaxia "tradicional" (si es que esto tiene algún sentido) o hacerlo en un enorme agujero de gusano galáctico es igualmente posible, si atendemos a las matemáticas ya la astrofísica. ¿En qué nos afectaría esto? Bueno, directamente en nada. Aunque, tal vez, a los investigadores del cosmos no les convenza esta respuesta.

La ecuación de Murph y la materia oscura

Si recordáis, en Interstellar, Murph trata de resolver una ecuación concreta y muy complicada. Tanto que unos entes multidimensionales (probablemente una versión actualizada de la humanidad) han de chivarle la respuesta. Pues lo que el equipo de Salucci trata de hacer es resolver esa misma ecuación, afirmaba el investigador. Ésta supone una cuestión muy importante en el entendimiento de la materia oscura.

Combinando la ecuación de la relatividad general con un detallado mapa de la supuesta distribución de la materia oscura en la vía láctea, el equipo ha conseguido remover en sus asientos a muchos físicos. Lo que propone Salucci con su estudio es un nuevo punto de vista de la materia oscura. Esta "sustancia" se denomina así por la imposibilidad práctica de interactuar con ella. Creemos que está ahí 
"La materia oscura podría ser una nueva dimensión o un 
sistema de transporte intergalactico"

pero no podemos ni verla, ni sentirla, ni nada de nada. Solo de manera muy indirecta.
Por ejemplo, "necesitamos" que esté ahí para explicar ciertas propiedades universales según muchos de los modelos actuales. Este estudio viene a defender la idea de que hace falta replantearse el concepto de materia oscura. "¿Y si fuese una dimensión más? ¿O un sistema de transporte, como en nuestro supuesto agujero de gusano galáctico?" Explicaba Salucci. Con su trabajo pone de manifiesto una posibilidad tan válida como cualquier otra. Y con ella la necesidad de trabajar aún más duro esta cuestión.

Por Santiago Campillo

martes, 3 de junio de 2014

Una galaxia fallida vuela hacia nosotros a gran velocidad


La denominada Nube de Smith, formada por hidrógeno, se dirige hacia la Vía Láctea en una especie de coraza de materia oscura.









Como una bala envuelta en una coraza metálica, una nube de hidrógeno se dirige hacia la Vía Láctea encerrada en una cáscara de materia oscura, según un nuevo análisis de datos realizado con el telescopio estadounidense GBT (Green Bank Telescope).

Los astrónomos creen que sin esa capa protectora, esta nube de alta velocidad (HVC) conocida como la Nube de Smith se habría desintegrado hace mucho tiempo cuando por primera vez chocó con el disco de nuestra galaxia.

Si es confirmado por otras observaciones, el hallazgo podría significar que la Nube de Smith es en realidad una galaxia enana fracasada, un objeto que tiene todo el material adecuado para formar una verdadera galaxia, pero que no basta para producir estrellas.

"La nube de Smith es única en su clase. Es rápida, bastante extensa, y queda lo suficientemente cerca como para estudiarla en detalle", dijo Matthew Nichols, del Observatorio Sauverny en Suiza y autor principal de un artículo aceptado para su publicación en la revistaMonthly Notices de la Royal Astronomical Society. "También es un poco un misterioso, ya que un objeto como este no debería sobrevivir a un viaje a través de la Vía Láctea, pero todo apunta a que lo hizo".

Estudios anteriores de la Nube de Smith revelan que pasó primero a través de nuestra galaxia hace muchos millones de años. Tras un examen de la nube, los astrónomos creen ahora que está envuelta en un "halo" de materia oscura, la materia invisible que constituye aproximadamente el 80 por ciento de toda la materia en el Universo .

La Vía Láctea está rodeada por centenares de nubes de alta velocidad, que se componen principalmente de hidrógeno demasiado enrarecido para formar estrellas en cualquier cantidad detectable. La única manera de observar estos objetos es con radiotelescopios exquisitamente sensibles como el GBT. Si fuera visible a simple vista, la Nube de Smith cubriría casi tanto cielo como la constelación de Orión.

La mayoría de las nubes de alta velocidad comparten un origen común con la Vía Láctea, ya sea como bloques de construcción sobrantes de la formación de galaxias o cúmulos de materiales lanzados por las supernovas en el disco de la galaxia. Algunos, sin embargo, son intrusos que vienen desde más lejos. La Nube de Smith y el halo que la recubre es una de esas raras excepciones.

Actualmente, la Nube de Smith está a cerca de 8.000 años luz de distancia del disco de nuestra galaxia. Se está moviendo hacia la Vía Láctea a más de 150 kilómetros por segundo.
El momento del impacto

"Uno de los extremos de la nube está ya en contacto con gas de nuestra galaxia", afirma Felix J. Lockman, del equipo del National Radio Astronomy Observatory que está estudiando la nube y que acaba de presentar sus resultados.

La nube tomó su nombre de su descubridor, en 1963, y según el instituto tiene suficiente materia como para crear un millón de estrellas como el Sol. Sus dimensiones son inabarcables: 11.000 años luz de longitud y una anchura de 2.500 de años luz.

Los científicos afirman que la nube impactará con la Vía Láctea en un ángulo de 45 grados y estiman que cuando eso ocurra, se produciráuna enorme explosión que creará miles de estrellas. Una especie de fuegos artificiales estelares, según cuentan sus autores. Sin embargo, falta mucho para que ocurra: estiman que el impacto ocurrirá dentro de unos 40 millones de años.

miércoles, 18 de julio de 2012

El agujero negro de la Vía Láctea fue mucho más activo en el pasado


El agujero negro de la Vía Láctea fue mucho más activo en el pasado


(NCYT) El equipo de los astrónomos Meng Su y Douglas Finkbeiner, del Centro para la Astrofísica (CfA) en Cambridge, Massachusetts, gestionado conjuntamente por la Universidad de Harvard y el Instituto Smithsoniano, en Estados Unidos, ha analizado los débiles pero delatadores vestigios de dos haces que debieron ser emitidos desde el centro de la galaxia a consecuencia de fenómenos promovidos por una actividad intensa de absorción de materia a cargo del agujero negro supermasivo que se oculta en el núcleo galáctico. Los resultados del análisis sugieren que ese agujero negro estuvo muy activo en un pasado astronómicamente reciente, acaso tan sólo un millón de años atrás.

Los dos haces, o chorros, fueron detectados gracias al telescopio espacial Fermi de la NASA. Se extienden desde el centro de la galaxia hasta una distancia de 27.000 años-luz por encima y por debajo del plano galáctico. Estos son los primeros chorros de rayos gamma de este tipo que se han encontrado y los únicos que están lo bastante cercanos como para ser observables mediante el Fermi.

Los chorros recientemente hallados pueden estar relacionados con las misteriosas burbujas de rayos gamma detectadas por el Fermi en 2010. Las burbujas también se extienden hasta 27.000 años luz desde el centro de la Vía Láctea. No obstante, si bien las burbujas son perpendiculares al plano galáctico, los chorros de rayos gamma están un poco inclinados, concretamente en un ángulo de 15 grados. Esto puede derivar de una inclinación afín del disco de acreción alrededor del agujero negro supermasivo.


Agujero negro de la Vía Láctea
Ilustración de los chorros de rayos gamma de la Vía Láctea. (Foto: David A. Aguilar (CfA)
El disco de acreción central se puede "deformar" a medida que desciende en espiral hacia el agujero negro, bajo la influencia de la rotación del mismo. El campo magnético presente en el disco acelera al material del chorro a lo largo del eje de rotación del agujero negro, que puede no estar orientado en perpendicular con el plano galáctico con la Vía Láctea.

Las dos estructuras también se formaron de manera diferente. Los chorros se produjeron cuando el plasma fue expulsado desde el centro galáctico a raíz de la acción de un campo magnético en forma de sacacorchos que lo mantuvo fuertemente orientado. Las burbujas de rayos gamma probablemente fueron creadas por un "viento" de materia caliente soplado hacia el exterior desde el disco de acreción del agujero negro. Como resultado, son mucho más amplias que los estrechos chorros.

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