lunes, 30 de abril de 2012


La galaxia 'Centaurus A', originada por una colisión




La Agencia Espacial Europea (ESA) ha obtenido nuevos datos de la galaxia gigante 'Centaurus A' que refuerzan la teoría de que se habría creado mediante la colisión cataclísmica de dos galaxias más antiguas.
La nueva información se ha logrado tras la combinación de dos observatorios de la ESA (Herschel y XMM-Newton) con los que se ha captado una imagen en múltiples longitudes de onda de los violentos eventos que tienen lugar en 'Centaurus A'.
La galaxia 'Centaurus A' es la elíptica gigante más cercana a la Tierra. Concretamente se encuentra a una distancia de 12 millones de años luz. Los expertos han señalado que alberga un masivo agujero negro en su núcleo y emite intensos estallidos de ondas de radio. Estas características son las que han llevado a los astrónomos a estudiar esta galaxia, aunque hasta ahorasólo se habían podido recoger imágenes tomadas en luz visible, que no aportaban demasiados datos sobre la compleja estructura interna de 'Centaurus A'.

Imágenes reveladoras

Las nuevas imágenes demuestran que la gigantesca cicatriz negra de polvo que oscurece el centro de 'Centaurus A' prácticamente desaparece. La fotografía muestra el disco interior aplanado de una galaxia espiral con una forma que los científicos creen que es debida a una colisión con una galaxia elíptica durante alguna época pasada y lejana.
Los datos de la ESA también descubren pruebas de un intenso nacimiento estelar en el centro de la galaxia junto con dos chorros que emanan del núcleo de la misma (uno de ellos de 15.000 años luz de largo). Además, las nubes recientemente descubiertas coalineadas con los chorros también pueden verse en el infrarrojo lejano.
Uno de los científicos que ha llevado a cabo este proyecto, Göran Pilbratt, ha indicado que "la sensibilidad de las observaciones han permitido ver no sólo el brillo del polvo dentro y alrededor de la galaxia, sino también las emisiones de electrones en los chorros que se retuercen en los campos magnéticos a velocidades cercanas a la de la luz".
Del mismo modo, ha apuntado que los chorros observados por ambos satélites sonprueba de un agujero negro supermasivo, de diez millones de veces la masa del Sol, en el centro de la galaxia.
Los expertos han asegurado que esta colaboración "única" de Herschel y XMM-Newton, junto con las observaciones en luz visible, han dado "una nueva perspectiva del drama en objetos como 'Centaurus A', con un agujero negro, nacimiento estelar, y el impacto de dos galaxias para formar una".

Galaxia sombrero: Nasa revela nuevas imágenes atípicas Es elíptica, con un disco delgado y con una formación en su centro, uno de los primeros casos de su tipo




Nuevas observaciones de la galaxia sombrero, también llamada NGC 4594 ubicada a 28 millones de años en laconstelación de Virgo, reveló ayer  el equipo del telescopio Spitzer de la NASA junto a un nuevo estudio que demuestra que aún no hay explicación para su forma. Las observaciones revelaron que “es una galaxia elíptica más redonda con un disco plano escondido en el interior”.
“Dentro de la elíptica hay una galaxia de disco plano. El disco en sí muestra indicios de un disco interno, brillante separado por un pequeño espacio de un anillo exterior. La galaxia de disco cae dentro de los límites del exteriores de la elíptica”, informa un reporte de Spitzer de la NASA.
Las galaxias se habían clasificado de dos maneras originalmente, o gruesas o con discos delgados como la Vía Láctea, sin embargo, la galaxia sombrero,  es elíptica, con un disco delgado y con una formación en su centro que la hace ser uno de los primeros casos descubiertos que posee características de ambos tipos.
“El sombrero es más complejo de lo que se pensaba anteriormente”, informa Dimitri Gadotti, de Observatorio Espacial Europeo  ESO, también llamado Observatorio Europeo Austral , ubicado en  Chile, autor  principal del estudio que además se publicó en la revista de la Sociedad Royal de Astronomía.
“La única manera de entender lo que sabemos de esta galaxia es pensar en ella como dos galaxias, una dentro de la otra”, agrega el científico, en el reporte publicado ayer por el laboratorio de Propulsión JPL de la NASA.
El informe dice que desde la tierra se observa  un borde delgado como un disco plano y un abultamiento central de estrellas, pero que los astrónomos lo asemejan a un sobrero de ala ancha.
Según la NASA, los astrónomos no saben si el disco que se observa es parte de un anillo o de una espiral.
Lo que se observa en el telescopio Spitzer, para los astrónomos es realmente es una imagen de acontecimientos ocurridos hace  millones de años atrás. Con un telescopio de luz visible, en anteriores imágenes de ESO estudiadas en 2009 y 2010 en el observatorio Paranal, se la ve rodeada de un halo  brillante, que se pensó inicialmente sería relativamente pequeño.
Hoy se observa a la galaxia sombrero con el telescopio infrarrojo de Spitzer, y se ve todo lo contrario, informa la NASA; Se ve una galaxia elíptica gigante,  con viejas estrellas en su disco.
“Aunque es tentador pensar que la elíptica gigante se tragó un disco espiral, los astrónomos dicen que esto es altamente improbable debido a que el proceso habría destruido la estructura del disco”.  Ellos proponen  un escenario en que la galaxia elíptica gigante se vio inundada con gas hace más de nueve mil millones de años
En la formación de las galaxias las nubes son comunes. Los astrónomos  creen que el gas fue atraído por la gravedad cayendo en órbita y girando hacia un disco plano. Con el gas se están formando  nuevas estrellas.
Rubén Sánchez-Janssen desde el Observatorio Europeo del Sur, co-autor del estudio. "¿Cómo pudo un gran disco toman forma y sobrevivir dentro de una masiva elíptica? ¿Qué tan inusual es un proceso de formación?"
Los astrónomos conocen otra galaxia elíptica, la Centaurus Apero no tiene estrellas en el interior de su disco.

Chilenos descubren ausencia de materia oscura en la Vía Láctea

El hallazgo desafía las teorías que dicen que el 80% del universo estaría compuesto por esa masa invisible y que además explica el movimiento de nuestra galaxia.








SANTIAGO.- Una investigación realizada por un grupo de científicos en los observatorios de La Silla (160 kilómetros al noreste de La Serena) y Las Campanas (Región de Atacama) concluyó que no hay materia oscura en la Vía Láctea, como se pensaba hace años, haciendo dudar la existencia de este tipo de masa en el universo.

El equipo, liderado por el Dr. Christian Moni-Bidin de la Universidad de Concepción, midió el movimiento de cerca de 400 estrellas ubicadas en el disco de la Vía Láctea, cubriendo una distancia de hasta 13 mil años luz, durante 36 noches de observación en cuatro telescopios. El objetivo era determinar la masa presente en las cercanías del sol y sus alrededores.

"Los resultados coinciden perfectamente con la masa de las estrellas, el gas y el polvo, es decir, lo que se llama la masa 'visible'. Sin embargo, en el volumen considerado, esperábamos que hubiese una gran cantidad de materia oscura, pero en cambio, no la hemos detectado", afirma Moni-Bidin.

Según publica la Universidad de Concepción en un comunicado, las implicancias de esta investigación son enormes. Actualmente se cree que el 80% de la masa del universo es materia oscura, y su presencia explica porqué las galaxias como la nuestra se mueven en los modelos actuales. De comprobarse que la materia oscura no existe como tal, habrá que revisar las actuales teorías físicas, como la Teoría de la Relatividad General.

"Cualquiera sea la solución, va a significar un cambio radical, con repercusiones en varios campos, que irían desde nuestra galaxia a la cosmología", asegura el astrónomo de la Universidad de Concepción.

Según explica Moni-Bidin, los resultados son sólidos pero no tienen una clara explicación. Los próximos pasos son repetir y confirmar los resultados, extendiendo la medición a otras zonas de la galaxia. El científico afirma que "se necesita buscar modelos de materia oscura que respeten estos resultados, y al mismo tiempo, todas las observaciones pasadas. O quizá, buscar una nueva teoría de la gravitación, que elimine la necesidad de materia oscura para explicar varios fenómenos".

Descubren una estrella como el Sol con hasta nueve planetas


Estrella HD 10180
Foto: ESO
MADRID, 26 Abr. (EUROPA PRESS) -
   Científicos de la Universidad de Herfordshire (Reino Unido) han descubierto que una estrella similar al Sol, conocida como HD 10180, podría albergar nueve planetas y no cinco, como se creía hasta ahora. Este hallazgo, una vez confirmado, convertiría a este sistema solar en el más poblado hasta ahora encontrado.
   Según se explica en el trabajo, publicado en 'Astronomy and Astrophysics', HD 10180, se encuentra a unos 127 años luz de distancia de la Tierra y en un estudio previo que se publicó en agosto de 2010, los astrónomos identificaron cinco confirmados otros mundos y dos candidatos planetarios.
   Ahora, los expertos británicos han confirmado que los dos candidatos son planetas y sugieren que habría dos más orbitando la estrella. "Esto podría llevar la cuenta hasta nueve planetas", ha señalado el autor principal, Mikko Tuomi, quien ha indicado que "superaría en un planeta al Sistema Solar al que pertenece la Tierra".
   En cuanto a los nuevos cuerpos descubiertos, Tuomi ha indicado que "parecen tener períodos orbitales de aproximadamente 10 y 68 días, respectivamente, y masas de 1,9 y 5,1 veces mayor que la de la Tierra, los que les convierte en Super-Tierras calientes, es decir, con probabilidad de poseer una superficies rocosas "abrasadoramente calientes".
   El equipo de científicos ha logrado llevar a cabo este estudio, en parte, gracias a los datos publicados en 2010, un hallazgo que se realizó gracias al espectrógrafo HARPS del Observatorio Europeo Austral (ESO).

FALTA CONFIRMAR

   Ahora, falta por confirmar esta teoría realizada por el equipo de Tuomi, para lo que ya se están llevando a cabo varias investigaciones. Éstas deberán determinar que el estudio no se equivoca y no ha encontrado señales erróneas. En este sentido, el astrónomo se ha mostrado seguro y ha señalado que su teoría "está bien apoyada por los datos presentados".
   Dado que los planetas en el sistema de HD 10180, son demasiado distantes como para ser observada directamente, los científicos volverán a usar HARPS para controlar las fuerzas gravitacionales que los planetas ejercen sobre su estrella 'madre'.

Un Nuevo Planeta en el Sistema Solar


Un nuevo planeta en el sistema solar



 Foto: Referencial
Los científicos han descubierto recientemente un nuevo tipo de planetas que parecen flotar en solitario en el espacio. Se trata de los llamados mundos errantes, que, alejados de cualquier estrella, vagan por el espacio interestelar después de haber sido expulsados de los sistemas planetarios en los que se formaron. Ahora, una nueva investigación del Centro Harvard-Smithsoniano de Astrofísica sugiere que estos mundos nómadas pueden encontrar un nuevo hogar con un sol diferente. Incluso afirma que miles de millones de estrellas en nuestra galaxia pueden haber capturado planetas errantes. Este hallazgo, que aparecerá publicado en la revista especializada The Astrophysical Journal podría explicar la existencia de algunos planetas que orbitan sorprendentemente lejos de sus estrellas, e incluso la existencia de un sistema de doble planeta.

Para llegar a esta conclusión, los investigadores simularon grupos de estrellas jóvenes que contienen planetas que flotan libremente. Descubrieron que si el número de planetas errantes iguala el número de estrellas, del 3 al 6% de las estrellas terminarían por atraer uno de estos mundos a su sistema. Cuanto más masiva es una estrella, más posibilidades tiene de enganchar a un nuevo compañero.

Los expertos estudiaron cúmulos de estrellas jóvenes, porque la captura es más probable cuando las estrellas y los planetas que flotan libremente se apiñan en un espacio pequeño. Con el tiempo, los grupos se dispersan debido a la estrecha interacción entre sus estrellas.

Los planetas errantes son una consecuencia natural de la formación de estrellas. Los sistemas de estrellas recién nacidos a menudo contienen múltiples planetas. Si dos planetas interactúan, uno puede ser expulsado y convertirse en un viajero interestelar. Si más tarde se encuentra con una estrella diferente moviéndose en la misma dirección y a la misma velocidad, puede quedar «enganchado» en el paseo.

Un planeta capturado tiende a situarse cientos o miles de veces más lejos de su estrella de lo que la Tierra está del Sol. También es probable que tenga una órbita inclinada con respecto a los planetas nativos, e incluso puede girar alrededor de su estrella hacia atrás.
Un mundo más allá de Plutón

Los astrónomos todavía no han detectado casos claros de los planetas capturados, que pueden ser fácilmente confundidos. Encontrar un planeta en una órbita distante alrededor de una estrella de poca masa sería una buena señal, porque el disco de la estrella no habría tenido suficiente material para formar el planeta tan lejos.

La mejor evidencia encontrada hasta la fecha proviene del Observatorio Europeo Austral, que anunció en 2006 el descubrimiento de dos planetas (con un peso de 14 y 7 veces Júpiter) que orbitan entre sí, sin una estrella. Pero, ¿podría nuestro sistema solar albergar un mundo extraño mucho más allá de Plutón? Los astrónomos lo han buscado y no han encontrado nada todavía. «No hay evidencia de que el Sol haya capturado un planeta», apunta el investigador Hagai Perets, uno de los responsables del estudio. «Podemos descartar grandes planetas, pero hay una posibilidad distinta de cero de que un pequeño mundo pueda estar al acecho en la periferia de nuestro sistema solar», matiza.
 

Las estrellas 'acogen' a planetas vagabundos


Las estrellas 'acogen' a planetas vagabundos

Recreación de un planeta vagabundo en una galaxia lejana.| Harvard Smithsonian.
Recreación de un planeta vagabundo en una galaxia lejana.| Harvard Smithsonian.
Mil millones de estrellas de nuestra galaxia han capturado planetas que durante mucho tiempo vagaron por el espacio interestelar. Estos mundos nómadas, que fueron expulsados de sus sistemas con el equivalente cósmico a un puntapié, encuentran así un nuevo hogar en torno al que seguir dando vueltas.
Esta es la explicación que los astrónomos del Instituto de Astrofísica de Harvard-Smithsonian han encontrado para la existencia de algunos planetas que están asombrosamente lejos de sus débiles estrellas e incluso la existencia de sistemas de dobles planetas. "Podría decirse quelas estrellas 'comercian' con los planetas y se los intercambian como se hace con los jugadores de los equipos", ha señalado el astrofísico Hagai Perets.
Perets, junto con el chino Thijs Kouwenhoven, de la Universidad de Pekín, China, publican este trabajo en 'The Astrophysical Journal' de esta semana. Para llegar a esta conclusión, simularon por ordenador cúmulos de jóvenes estrellas que contenían planetas que flotaban libremente, sin ser atraídos por la gravedad de ninguna de ellas. Eligieron estos racimos porque es más probable que en esos cúmulos estrellas y planetas estén muy juntos en poco espacio.
Observaron que si el número de planetas eliminados fuera como el de estrellas, entonces entre un 3% y un 6% de estrellas acabarían por 'captar' uno de esos planetas en un plazo determinado. Cuanto más masiva fuera la estrella, con más facilitad capturaría uno.
Como los racimos se dispersan con el tiempo, debido a las interacciones entre las estrellas, ese encuentro con el planeta debe tener lugar, según los astrónomos, en los primeros momentos de su historia.

Viajeros cósmicos

Los planetas expulsados son una consecuencia natural de la formación estelar. Cuando las estrellas se forman, suelen tener muchos planetas a su alrededor, fruto del material que sale despedido, y si dos de ellos se atraen recíprocamente, uno puede resultar expulsado, convirtiéndose en un viajero cósmico.
Puede que en ese recorrido por la galaxia se encuentre con otra estrella que va a en la misma dirección y a la misma velocidad, y se enganche a ella. Pero tiene peculiaridades: un planeta capturado tiende a terminar miles de veces más lejos de su estrella que la Tierra del Sol, puede tener una órbita muy inclinada e incluso girar en torno a ella al revés que el resto de planetas.
Hasta ahora, los astrónomos no han podido observar en directo ninguno de estos astros 'capturados'. Localizar un exoplaneta muy alejado de una estrella no muy masiva sería una posibilidad, pero la técnica aún no lo permite. De momento, la evidencia más factible es el hallazgo, en 2006, del Observatorio Austral Europeo (ESO) de dos planetas que pesaban 14 y siete veces lo que Júpiter que giraban sin estrella.
Perets reconoce que es necesario estudiar muchos sistemas planetarios para encontrar pruebas de su teoría. Incluso podría ser que en el Sistema Solar hubiera otro planeta extranjero más allá de Plutón, que no se ha localizado todavía. "No hay evidencias de ello, pero puede que exista", afirma.

viernes, 6 de abril de 2012


Una tormenta de cometas en un sistema estelar cercano

Una tormenta de cometas en un sistema estelar cercano 

Octubre 27, 2011:

El Telescopio Espacial Spitzer, de la NASA, ha detectado señales de masas de hielo que caen en forma de lluvia hacia el interior de un sistema solar alienígena. Esta lluvia de cometas es similar a lo que posiblemente ocurrió en nuestro propio sistema solar hace varios miles de millones de años, durante un período que se conoce como "Bombardeo Pesado Tardío" ("Late Heavy Bombardment", en idioma inglés), el cual pudo haber traído a la Tierra agua y otros ingredientes necesarios para formar la vida.


"Creemos que tenemos evidencia directa de un Bombardeo Pesado Tardío en el sistema estelar cercano denominado Eta Corvi, y que está ocurriendo casi al mismo tiempo que en nuestro sistema solar", dijo Carey Lisse, quien es un investigador de cátedra del Laboratorio de Física Aplicada de la Universidad Johns Hopkins (Johns Hopkins University Applied Physics Laboratory, en idioma inglés), ubicado en Laurel, Maryland, que además es el autor principal de un artículo en donde se explica detalladamente el descubrimiento, el cual aparecerá próximamente en la revista científica The Astrophysical Journal.

Comet Storm (storm, 558 px)

Concepto artístico de una lluvia de cometas alrededor de la estrella Eta Corvi. Crédito de la imagen: NASA/JPL-Caltech

Durante el Bombardeo Pesado Tardío, hubo cometas y otros objetos congelados de las partes externas del sistema solar que azotaron a los planetas interiores. Aquel aluvión dejó a nuestra Luna cubierta de cicatrices y produjo enormes cantidades de polvo.

El Telescopio Espacial Spitzer ha detectado una banda de polvo alrededor de Eta Corvi que coincide muy bien con los contenidos de un cometa gigante hecho pedazos, posiblemente destruido por la colisión con algún planeta o algún otro cuerpo masivo. El polvo se localiza lo suficientemente cerca de Eta Corvi como para que pudieran existir planetas similares a la Tierra en dicha zona de colisión, lo cual sugiere que planetas como el nuestro podrían estar involucrados. El sistema Eta Corvi tiene una edad aproximada de mil millones de años, lo cual piensan los astrónomos que es la edad correcta para que ocurra tal granizada.

Los astrónomos utilizaron los detectores infrarrojos del telescopio Spitzer para analizar la luz proveniente del polvo ubicado alrededor de la estrella Eta Corvi. Curiosamente, la huella digital luminosa emitida por el polvo que hay alrededor de Eta Corvi se parece a la del meteorito Almahata Sitta, que cayó a la Tierra en fragmentos sobre territorio de Sudán en 2008. Las similitudes entre este meteorito y el objeto despedazado en Eta Corvi implican un lugar común de origen en sus respectivos sistemas solares.

Un segundo anillo, más masivo, que contiene polvo a menor temperatura y que se encuentra localizado en la parte más externa del sistema Eta Corvi, parece ser el ambiente propicio para una reserva de cuerpos cometarios. Este brillante anillo, que fue descubierto en 2005, coincide en tamaño con una región similar de nuestro propio sistema solar, la cual se conoce como Cinturón de Kuiper, y que es donde habitan los residuos rocosos y de hielo que quedaron de la formación de los planetas. Los cometas de Eta Corvi y el meteorito Almahata Sitta pudieron haberse originado en los cinturones de Kuiper de sus respectivos sistemas estelares.

Los científicos creen que hace unos cuatro mil millones de años, no mucho después de que se formara nuestro sistema solar, el Cinturón de Kuiper fue perturbado por la migración de Júpiter y Saturno. Este desplazamiento discordante para el equilibrio gravitacional de nuestro sistema solar se encargó de dispersar los cuerpos de hielo en el Cinturón de Kuiper, lanzando de este modo a la gran mayoría de ellos hacia el espacio exterior y produciendo polvo frío en el cinturón. Algunos objetos del Cinturón de Kuiper, sin embargo, se movieron en trayectorias dirigidas hacia el interior, cruzando eventualmente las órbitas de la Tierra y de otros planetas rocosos.

Como consecuencia, hubo un bombardeo de cometas que duró hasta hace unos 3.800 millones de años. Luego de que los cometas se estrellaron contra la cara de la Luna que da hacia la Tierra, se derramó magma sobre la corteza lunar y este magma, al enfriarse, formó los "mares" oscuros. Todos los hemos visto: Esos mares forman la cara del famoso "Hombre de la Luna". Los cometas también chocaron contra la Tierra o se incineraron en la atmósfera, y se cree que formaron depósitos de agua y de carbono en nuestro planeta. Este período de impactos pudo haber ayudado a que se originara la vida entregando los ingredientes fundamentales.

"Creemos que el sistema Eta Corvi debería ser estudiado en detalle para conocer más sobre la lluvia de cometas que impactaron y otros objetos que pudieron haber iniciado la vida en nuestro propio planeta", dijo Lisse.

Para obtener más información sobre Spitzer y sobre Eta Corvi, visite los portales: http://spitzer.caltech.edu/
 y http://www.nasa.gov/spitzer.

Créditos y Contactos

Autor: Dr. Tony Phillips

Funcionaria Responsable de NASA: Ruth Netting

Editor de Producción: Dr. Tony Phillips Traducción al Español: Carlos Román Zúñiga

Editora en Español: Angela Atadía de Borghetti

Formato: Carlos Román Zúñiga

Más información

Eta Corvi es una estrella de tipo espectral F, aproximadamente un 30% más masiva que nuestro Sol y que se localiza a una distancia de 59 años luz de la Tierra.

Créditos: El Laboratorio de Propulsión a Chorro (Jet Propulsion Laboratory o JPL, en idioma inglés), de la NASA, que se encuentra ubicado en Pasadena, California, dirige la misión del Telescopio Espacial Spitzer para el Directorio de Misiones Científicas de la entidad, en Washington. Las operaciones científicas se llevan a cabo desde el Centro Científico de Spitzer (Spitzer Science Center, en idioma inglés), en el Instituto Tecnológico de California (Caltech), en Pasadena. El Caltech dirige al JPL para la NASA.

La Luna podría ser 200 millones de años más joven


Luna llena del 19 de marzo de 2011. Crédito: Phillip Jones.
Puede que sea gris, pero no es tan vieja como podrías imaginar. Una roca que se cree que data desde la formación de la Luna apunta a que el satélite es unos 200 millones de años más joven que lo calculado anteriormente, sugiriendo que su historia puede necesitar ser reescrita.
Generalmente, se considera que la Luna se formó tras una colisión entre la Tierra y un cuerpo del tamaño de Marte en el Sistema Solar primitivo. Una vez que los restos fundidos se unieron para formar la Luna, según la teoría, su corteza se solidificó a lo largo de varios cientos de millones de años. La evidencia de un antiguo océano de magma lunar proviene de datos orbitales que muestran una abundancia de plagioclasa, un mineral ligero que se cristaliza a partir de y flota sobre el magma.
Pero el cálculo de la edad de las muestras de plagioclasa lunar recolectadas por los astronautas del programa Apollo, está lleno de incertidumbre. Las rocas contienen sólo pequeñas cantidades de los isótopos de plomo usados normalmente para determinar la edad de las rocas y, además, están contaminadas con polvo de plomo de la Tierra.
Ahora, Lars Borg del Laboratorio Nacional Lawrence Livermore en California y sus colegas han vuelto a estimar la edad de una de las rocas después de ‘limpiarla’ con un ácido débil para remover la capa superficial y cualquier contaminación por plomo. Se sorprendieron al encontrar que tenía sólo 4.360 millones de años de edad, lo que indica que se formó alrededor de 200 millones de años después de los primeros materiales sólidos del Sistema Solar. Anteriormente, se pensaba que la Luna se había formado alrededor de 30 millones de años después que el Sistema Solar. Las técnicas de datación que usan samario y neodimio apuntaron la edad más joven.
El equipo dice que esto sugiere que el impacto que creó a la Luna puede haber ocurrido más tarde de lo que se pensaba o que un océano de magma no cubrió la superficie de la Luna primitiva. “La edad extraordinariamente joven de esta muestra lunar signifique que o bien la Luna se solidificó mucho después de lo estimado anteriormente, o que necesitamos cambiar nuestra comprensión de la historia geoquímica de la Luna”, dice el miembro del equipo Richard Carlson de la Institución Carnegie de Ciencia en Washington DC.
Pero Clive Neal de la Universidad de Notre Dame en Indiana dice que parte de la plagioclasa –incluyendo la de esta muestra- puede simplemente haberse fundido nuevamente después que se formó la Luna. Diferentes minerales se solidifican a diferentes temperaturas, por lo que si un mineral pesado se solidificó antes que uno ligero bajo este, se hundiría, empujando el magma hacia arriba. Esto podría fundir a la plagioclasa y redefinir su edad. “Aún no me convenzo de que la Luna es tan joven como lo sugerido por este artículo”, dijo.

La Luna alberga en su interior cien veces más agua de lo esperado

Un equipo de científicos ha analizado las esferas de vidrio volcánicas que la misión Apollo trajo de la Luna hace 50 años. Las muestras albergan agua, de hecho, en algunas zonas de su interior el satélite contiene tanta agua como la que hay dentro la Tierra. El estudio supone la culminación a medio siglo de investigación.
Fotografía óptica de inclusiones derretidas de la Luna traidas por el Apollo 17. Crédito: Saal/Universidad Brown.
“El interior de la Luna contiene 100 veces más agua de lo que habíamos calculado y su contenido podría ser similar al que existe dentro de la Tierra”, asegura a SINC Erik Hauri, autor principal del estudio y geoquímico de la Institución Carnegie de Washington (EE.UU.).
El hallazgo, publicado la semana pasada en Science, llega tras décadas de investigación que comenzaron con las misiones Apollo de la NASA en los años ’60 y ’70. Estas trajeron cristales volcánicos con muestras de agua y otros elementos volátiles. “No podemos imaginar una muestra más importante que estos depósitos volcánicos explosivos”, recalca el investigador.
Analizando estas muestras, por primera vez los investigadores han medido el agua en las inclusiones derretidas de la Luna y así han averiguado que algunas partes del manto lunar tienen tanta como el manto superior terrestre. “Estas inclusiones son muestras de magma del interior lunar y la mayoría, surgidas en erupciones explosivas, producen esferas de vidrio volcánico o perlas”, explica Hauri.
Los secretos guardados en las perlas lunares
El estudio revela que las perlas se fundieron durante las erupciones y se solidificaron antes de caer en la superficie. Al contrario de la mayoría de depósitos volcánicos, las inclusiones derretidas están recubiertas de cristales que evitan que el agua y otros materiales escapen durante la erupción.
“Estas muestras representan la mayor ventana que tenemos para observar la cantidad de agua que hay en el interior de la Luna”, señala James Van Orman, otro de los autores del estudio e investigador de la Universidad Case Western Reserve de Cleveland (EE.UU.). Cincuenta años después, los investigadores se muestran partidarios de que las misiones espaciales recojan depósitos volcánicos explosivos como los lunares. “Debe ser una prioridad de las futuras misiones de retorno de muestras”, declara Hauri.
Las expediciones han demostrado que estos depósitos existen también en Marte, Venus, Ío (una luna de Júpiter) y ahora están siendo analizados por la misión MESSENGER en la órbita de Mercurio.
Estos ejemplos “son la única forma de calcular con precisión la cantidad de agua que cualquier planeta puede albergar en su interior, y cuánta podría existir para formar depósitos de hielo, atmósferas y océanos”, indica Hauri.
Revisando la teoría del gran impacto
Comparados con los meteoritos, el interior de la Tierra y del resto de planetas del Sistema Solar contiene cantidades relativamente bajas de agua y de elementos volátiles. Los niveles aún menores de estos elementos encontrados en la Luna podrían haberse formado a raíz de un hipotético impacto gigante a alta temperatura. Pero el nuevo estudio propone revisar esta teoría.
“La hipótesis del gran impacto no predice un alto contenido de agua en la Luna, ya que según esta idea, nuestro satélite surgiría de la fusión total del material que entra en órbita alrededor de la Tierra post-impacto”, afirma el experto. En su opinión, ese material caliente, en el vacío del espacio, daría lugar a una deshidratación total.
Por otra parte, el estudio también revela que parte de agua volcánica, expulsada en erupciones explosivas, podría haber contribuido a formar los depósitos de hielo descubiertos en los polos norte y sur de la Luna.

Científicos captan evolución de galaxia espiral

ES UN HALLAZGO QUE A JUICIO DEL ASTRÓNOMO ES LA "PIEZA CRUCIAL QUE FALTABA PARA CONECTAR Y RESOLVER EL PUZZLE DE ESTA FASE DE EVOLUCIÓN DE LAS GALAXIAS". CON AYUDA DEL OBSERVATORIO "GALAXY EVOLUTION EXPLORER" DE LA NASA, EL EQUIPO DE INVESTIGADORES DETECTÓ UN HALLAZGO QUE CONTRIBUIRÁ A ENTENDER LA EVOLUCIÓN GALÁCTICA.

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Utilizaron el Galaxy Evolution para estudiar las estrellas (Archivo)
EL UNIVERSAL
martes 3 de abril de 2012 07:59 PM
Washington.- Un equipo de científicos logró captar la transición de una galaxia espiral a una elíptica, un hallazgo que contribuirá a entender la evolución galáctica, informó hoy la agencia espacial estadounidense, NASA.

Con ayuda del Observatorio "Galaxy Evolution Explorer" de la NASA, el equipo de investigadores detectó cómo la galaxia NGC 3801 está perdiendo parte del gas frío de su interior, síntoma de esta transformación, destacó la agencia EFE.

Desde hace tiempo se sabe que las galaxias espirales ricas en gas, como nuestra Vía Láctea, se contraen para crear las galaxias elípticas como la observada en el estudio, con poca población de estrellas.

El proceso que guía la gran transformación de las galaxias jóvenes en espiral a las galaxias elípticas es la rápida pérdida de gas frío, que hace las veces de combustible para la formación de nuevas estrellas. Los expertos creen haber encontrado ese rasgo en la NGC 3801.

"Hemos detectado una galaxia en el acto de la destrucción de su combustible gaseoso para (la creación de) nuevas estrellas" indica Ananda Hota, autor principal del estudio publicado en "Monthly Notices" de la Royal Astronomical Society, según recoge la NASA en un comunicado.

Un hallazgo que a juicio del astrónomo es la "pieza crucial que faltaba para conectar y resolver el puzzle de esta fase de evolución de las galaxias".

Los investigadores utilizaron el Galaxy Evolution Explorer para determinar la edad de las estrellas de la galaxia y descifrar su historia evolutiva.

Las observaciones ultravioletas revelan que la formación de estrellas en NGC 3801 se agotó en los últimos 100 a 500 millones de años, lo que demuestra que la galaxia ha dejado atrás años de juventud y ha comenzado la transformación.

Los agujeros negros supermasivos que residen en los centros de las galaxias pueden estallar por la congestión del gas durante las fusiones galácticas y disparar chorros de materia desde su interior, dando lugar a lo que se conoce como un núcleo galáctico activo.

Según la teoría, las ondas de los chorros se calientan y dispersan las reservas de gas frío en las galaxias elípticas, evitando así la formación de nuevas estrellas.

Los investigadores señalan que la galaxia NGC 3801 es la única en la que la evidencia de la fusión se ve claramente y las ondas del centro del agujero negro ha comenzado a dispersarse hace relativamente poco tiempo.

Según Hota, el proceso pudo comenzar "probablemente hace 1.000 millones de años", un periodo de tiempo que "no es muy largo comparado con los 10.000 millones de años de una gran galaxia común", explicó.



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