martes, 3 de junio de 2014

Detectan un agujero negro que creó la explosión de una supernova hace 11.000 millones de años


Detectan un agujero negro que creó la explosión de una supernova hace 11.000 millones de años

El telescopio VLT del ESO ha permitido observar el fenómeno
Los datos han dado pistas de la formación de agujeros negros
Al explotar, la estrella creó un agujero negro y expulsó dos chorros de energía




Una estrella que podría haber tenido varias centenas de veces la masa de nuestro Sol explotó hace casi 11.000 millones de años, tan solo unos 2.700 años después de que se formara el universo y originó un agujero negro.

El fenómeno se ha podido detectar, como ha explicado a RTVE.es el astrofísico del CSIC y codirector de la Unidad Asociada (IAA-CSIC/UPV-EHU) que ha realizado la investigación, Javier Gorosabel, porque "la estrella ha explotado de una forma singular".

Así, un equipo de investigadores en el que participa el Instituto de Astrofísica de Andalucía (perteneciente al CSIC) y la Universidad del País Vasco (UPV/EHU) ha conseguido pistas sobre la formación de un agujero negro que se produjo tras la explosión de la estrella masiva.

El hallazgo, publicado en la revista Nature, ha sido posible gracias a los datos proporcionados por el telescopio VLT (Very Large Telescope), ubicado en el Observatorio Austral Europeo (ESO) en el desierto de Atacama (Chile).
Gigantesca explosión

Gorosabel ha señalado que la supernova no explotó de forma radial, como hacen normalmente las estrellas, sino a modo de remolino y desprendiendo cantidades ingentes de energía de rayos Gamma.

Los investigadores saben que tras la explosión el material se movía a gran velocidad, "como si el sumidero de un lavabo se tratara", lo que creó un agujero negro en el centro.


La supernova liberó la energía de 200 soles durante toda su vida en un segundo

La energía que generó la hipernova podría ser equivalente a la energía que emiten 200 estrellas como el Sol durante toda su vida concentrada en un segundo.

"Si hubiéramos introducido una cámara en el interior de la estrella, se vería, después de atravesar las sucesivas capas, que en el centro hay un agujero negro que va tragando la estrella y la forma en la que lo devora no ocurre de forma radial o esférica", cuenta el astrofísico.



"En la explosión de las supernovas se producen dos chorros opuestos que perforan la estrella y llegan hasta su superficie. Taladran la estrella como si fuera un palillo de una aceituna", ha relatado Gorosabel.

Además, la luz vibra a través del chorro de forma circular, como un sacacorchos, lo que indica que en el interior hay un agujero negro que gira muy rápidamente.
VLT, lugar adecuado, momento adecuado

El investigador del CSIC ha destacado que el Observatorio Austral Europeo se encuentra en un lugar con "muchísimas noches despejadas y muy oscuro, sin contaminación lumínica".

Por estas características y porque el telescopio VLT 'miraba' en la dirección en la que se produjo uno de los chorros de energía producidos tras la explosión de la hipernova.

"Si el VLT no hubiera estado mirando al chorro, no habríamos visto el agujero negro. Pudimos observar la luz emitida durante la explosión, que debía estar polarizada circularmente", ha subrayado Gorosabel, quien ha explicado que el telescopio tiene un instrumento muy sensible llamado polarímetro para detectar, precisamente, esta luz.

Por otro lado, el astrofísico ha manifestado que la investigación el trabajo teórico que se ha venido realizando desde finales de los 70 precede al hallazgo. Ahora, la avanzada tecnología disponible permite hacer medidas muy precisas y demostrar esas hipótesis.

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